Poemas en negrilla y oteadores en fuga

20 noviembre, 2006

He visto el vientre del mundo y otros poemas de Constantin Virgil Banescu

Archivado en: Poesía Oteador rip II — Inma BABiAS @ 23:19

Éste es el poema que rip ha dejado en el foro de Inforchat-poesía. Cómo no alegrarme de que vuelvas, vecino. Mil gracias.

 He visto el vientre del mundo.

El vientre del mundo es muy pequeño.

El vientre del mundo es tan pequeño
que nadie ni nada caben en su interior.

El vientre del mundo no puede contener nada
ni a nadie en su interior.

El vientre del mundo es el cuerpo del mundo.

El vientre del mundo es el cuerpo salado
y el cuerpo dulce del mundo.

El vientre del mundo es el mundo mismo,
El mismísimo mundo inhóspito
y pequeño, tal como lo vemos
mañana y tarde
cuando la sangre de los ojos tiñe de rojo el cielo.

                                                                                       Constantin Virgil Banescu (Târgoviste, Rumanía. 1982)

 
  Joaquín Garrigós, licenciado en Filología Hispánica y en Derecho es traductor, especializado en literatura rumana: Premio de Traducción de la Unión de Escritores de Rumania y miembro de la Asociación Colegial de Escritores _Traductores_.

Es el traductor de los poemas de C. V. Banescu y  el coordinador de la Antología de Poesía Rumana http://www.poeticas.com.ar/Antologias/Antologia_poesia_rumana/frame.html En esta antología, los poemas de Banescu pertenecen al libro Flor de un solo Pétalo, 2.002.  

                             Otra de las fuentes vinculada a la traducción de Jaquín Garrigós es la revista Enfocarte que aparece en el cuadro flotante: 

En éste Especial de poesía rumana encontraréis éste y otros poemas.
 

Svapna-gata
(duermo para soñar)

ahora mismo
vuelve el alma
a mi cuerpo

ahora mismo
me veo
escribiendo
en colinas
esperando a mis mariposas
escondido
en un muro de agua

ahora mismo
digo:
duermo para soñar

duermo sólo para soñar

duermo

 

jagrat
(el camino más largo)

el sueño rompió la luz del sol
y comenzó el camino más largo
que jamás ha soñado nadie:
el camino hacia la lucidez

jagrat
(cansancio)

no vengáis a mí
los que estáis cansados
porque también yo estoy cansado
sino id
vayamos todos
allá donde el sol
aún no ha abierto su espectro

llevémonos allá el cansancio
y velémoslo
hasta que exhale su último suspiro

 

 

11 noviembre, 2006

Separación como descenso, de John Berryman

Archivado en: Poesía Oteador rip II — Inma BABiAS @ 17:59

 " El sol corría en el cielo, el taxi voló;
había una especie de fiebre en el reloj
esa mañana. Llegamos a Waterloo

 con tiempo de sobra y supe encontrar mi rumbo.
El café amargo en un pequeño restaurante
nos dio para conversar. Cuando el tren
comenzó a andar te vi volverte
y desaparecer, y las venas de mi cerebro
estallaron, el tren rugió, los demás pasajeros
saltaron presurosos, ardiendo el mudable aire
che si cruccia, oí los demonios maldecir
y chillar de alegría en ese lugar lejano a la súplica. "

 

 John Berryman (EEUU, 1914-1972)

están los poemas La jaula, El traductor I y II y Caminata por Roethke.

Jhon padecía un trastorno bipolar. Desde aquí mi apoyo a  Salud Mental: Sí a  la atención, No a la exclusión   
de http://personales.ya.com/laemental/ y del grupo nuestra esquizofrenía.

 

                  

 

5 noviembre, 2006

El infinito, de Giacomo Leopardi

Archivado en: Poesía Oteador rip II — Inma BABiAS @ 10:21

 

EL INFINITO

Siempre caro me fue este aislado cerro,
y estos arbustos, que una buena parte
impiden ver del último horizonte.
Mas, sentado y mirando, interminables
espacios detrás de ellos, sobrehumanos
silencios, y una calma profundísima
yo en el pensar me finjo; y casi, entonces,
el corazón se espanta. Y cuando el viento
escucho susurrar entre estas plantas,
el silencio infinito a la voz esta
voy comparando. Y en lo eterno pienso,
en muertas estaciones y en la viva,
presente, y su sonido. Así, en esta
inmensidad se anega el pensar mío,
y el naufragar en este mal me es dulce.

Giacomo Leopardi.  (1798-1837)

En Siete argumentos para defender la poesía en medio del ruido,                                                                          en http://www.cervantes.de/es/03_bibliothek/archivo_digital/argullol_01.html                                                   
Rafael Argullol, sobre el eje de este poema, dice : “(…)escuchar de un modo distinto al mundo. El vértigo, el ruido ensordecen. Sólo el oído al acecho sabe escuchar entre el estruendo. Sólo el que se detiene escucha(…)”               

 

31 octubre, 2006

Puentes -de Iluminaciones-y Adiós, de Arthur Rimbaud

Archivado en: Poesía Oteador rip II — Inma BABiAS @ 18:14

 Verlaine recopiló sus poemas en Iluminaciones (1886).

                      Arthur Rimabaud (1854 – 1884)

Los puentes
Cielos grises de cristal. Un extraño trazado de puentes, rectos los unos, abombados los otros, en bajada aquéllos, o en ángulos oblicuos con relación a los primeros, y las figuras repitiéndose en los restantes circuitos alumbrados del canal, pero todos tan largos y tan ligeros que las orillas, cargadas de cúpulas, pierden altura y se empequeñecen. Algunos de estos puentes siguen cargados de casuchas. Otros sostienen mástiles, señales, débiles parapetos. Acordes menores se entrecruzan, perdiéndose en la distancia, cables ascienden desde los ribazos. Se ve una chaqueta roja, quizá otros trajes e instrumentos de música. ¿Son aires populares, fragmentos de conciertos señoriales, restos de himnos públicos? El agua está gris y azul, ancha como un brazo de mar. – Un rayo blanco, venido de lo alto del cielo, reduce a la nada esta comedia.                 
De Iluminaciones

version de Ramón Buenaventura http://www.lamaquinadeltiempo.com/Rimbaud/iluminac2.htm

En francés: http://www.lamaquinadeltiempo.com/Rimbaud/iluminatio.htm

dibujado por Verlaine en 1.872. Museo de Orsay           

  Uno de los poemas que rip dejó en el foro, Adiós:

¡El otoño ya! ¿Pero por qué añorar un eterno sol, si estamos empeñados en el descubrimiento de la claridad divina, lejos de las gentes que mueren en las estaciones? El otoño. Nuestra barca, alzándose en las brumas inmóviles, gira hacia el puerto de la miseria, la ciudad enorme con su cielo maculado de fuego y lodo. ¡Ah, los harapos podridos, el pan empapado de lluvia, la embriaguez, los mil amores que me han crucificado! ¡De modo que nunca ha de acabar esta reina voraz de millones de almas y de cuerpos muertos y que serán juzgados! Yo me vuelvo a ver con la piel roída por el fango y la peste, las axilas y los cabellos llenos de gusanos y con gusanos más gruesos aún en el corazón, yacente entre desconocidos sin edad, sin sentimiento… Hubiera podido morir allí… ¡Qué horrible evocación! Yo detesto la miseria.
¡Y temo al invierno porque es la estación de la comodidad!
A veces veo en el cielo playas sin fin, cubiertas de blancas y gozosas naciones. Por encima de mí, un gran navío de oro agita sus pabellones multicolores bajo las brisas matinales. Yo he creado todas las fiestas, todos los triunfos, todos los dramas. He tratado de inventar nuevas flores, nuevos astros, nuevas carnes, nuevas lenguas. Yo he creído adquirir poderes sobrenaturales. ¡Pues bien! ¡Tengo que enterrar mi imaginación y mis recuerdos! ¡Una hermosa gloria de artista y de narrador desvanecida!
¡Yo! ¡Yo que me titulara ángel o mago, que me dispensé de toda moral, soy devuelto a la tierra, con un deber que perseguir y la rugosa realidad para estrechar! ¡Campesino!
¿Estoy engañado? ¿Sería para mi la caridad hermana de la muerte?
En fin, pediré perdón por haberme nutrido de mentira. Y vamos.
¡Pero ni una mano amiga! ¿Y dónde conseguir socorro?

Sí, la nueva hora es, por lo menos, muy severa.
Pues yo puedo decir que alcancé la victoria: el rechinar de dientes, los silbidos de fuego, los suspiros pestilentes, se moderan. Todos los recuerdos inmundos se borran. Mis últimas añoranzas se escabullen celos de los mendigos, de los bandoleros, de los amigos de la muerte, de los retardados de todas clases. ¡Si yo me vengara, condenados!
Hay que ser absolutamente moderno.
Nada de cánticos: conservar lo ganado. ¡Dura noche! La sangre seca humea sobre mi rostro, y no tengo cosa alguna tras de mí, ¡fuera de ese horrible arbolillo!… El combate espiritual es tan brutal como las batallas de los hombres; pero la visión de la justicia es sólo el placer de Dios.
Entre tanto, estamos en la víspera. Recibamos todos los influjos de vigor y de real ternura. Y a la aurora, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades.
¡Qué hablaba yo de mano amiga! Es una buena ventaja que pueda reírme de los viejos amores mentirosos, y cubrir de vergüenza a esas parejas embaucadoras -he visto allá el infierno de las mujeres-; y me será permitido poseer la verdad en un alma y un cuerpo.

Una página dedicada a Rimbaud interesante es: http://personal.telefonica.terra.es/web/rimbaudpersonal/Index.htm

 En francés, poemas y más:

  http://rimbaudtexte.free.fr/liens.php#mus EDITIONSBIOGRAPHIES - MANUSCRITS -ESSAIS -MUSIQUES -SITES INTERNET

 http://abardel.free.fr/index.htm Sobre Rimbaud: le voyant (André Rolland de Renéville), le voyou (Benjamin Fondane), l’homme aux semelles de vent (Paul Verlaine)…

 http://www.mag4.net/Rimbaud/RimbaudWeb.html  Más enlaces

http://www.rimbaud-arthur.fr/ Itinerario Iluminations   http://www.rimbaud-arthur.fr/site.php?debit=hi, vídeo animación

 

23 octubre, 2006

La edad del relámpago, la mano y la hoja, de Jean Arp

Archivado en: Poesía Oteador rip II — Inma BABiAS @ 18:27

 

la edad tiene manos de flechas.
la edad es una planta
que habla como una hoja desnuda
y tiende trampas de luz blanca

el relámpago crece en una mano desnuda.
el relámpago habla de la edad sin campana
y saluda al espacio desnudo
que viene de la luz muda.

la mano es blanca como una pluma de planta
la mano es blanca como una hoja de flecha.
la mano lleva una campana que duerme
por el espacio mudo
y se posa en un relámpago dormido.

la hoja es una mano muda
la hoja se olvida que duerme.
habla como una campana desnuda
y despierta al espacio blanco
que cae en una trampa muda.
las hojas intercambian espacios que duermen.

Hans Jean Arp       De “Días deshojados” 1.987

Jean Arp – (Francia, 1887-1966).  

Asómate

 Los poemas que ha dejado rip en el foro en los Cuadernillos babianos

 Dos poemas a Sophie Taeuber

13 octubre, 2006

Verso y La soñadora, de Djuna Barnes

Archivado en: Poesía Oteador rip II — Inma BABiAS @ 14:01
Verso
Si alguien pregunta «¿cómo es enamorarse
De una que no puedes desechar, al ser ella más joven?» Cómo debería ser, contestamos, quién puede probar que
La caída del diente de leche en la lengua,/
 Es ya suficiente otoño en la boca.
(¿Los jóvenes?)
De Poemas inéditos de Patchin Place, 1940-1982
 
 
 
La soñadora
Cae la noche, en oscurecidas formas que parecen-
Tantear, con misteriosos dedos hacia la ventana -luego- Descansan en el dormir, envolviéndome, como en un sueño
Fe mía -¡que yo pueda despertar!
Y gotea la lluvia con el mismo triste, insistente ritmo. Temblando a través del vidrio, inclinándose lacrimosa,
Y suave golpetea, como pequeños pies temerosos.
Fe mía -¡qué tiempo este!
El plumoso fresno aletea; allí sobre el vidrio,
- El fuego moribundo lanza un parpadeante rayo fantasmal,- Y luego se cierra en la noche y la lluvia cae suave.
Fe mía -¡qué oscuridad!
Harper’s Weekly, 1911

Desde Transfiguración, el poema que he dejado rip en el Foro llego a Djuna Barnes. En la revista tbr http://www.barcelonareview.com/49/s_db.htm podéis leer la biografía de esta periodista y poeta nacida en Nueva York en 1.882 y que de 1.920 a 1.940 trabajó en París, y también algunos poemas en versión bilingüe –castellano/inglés-. En sus poemas aunó las tradiciones poéticas surrealista y metafísica. Los textos biográficos son parte del prólogo del libro Poesía reunida 1.11-1.982, de Igitur Poesía.

7 octubre, 2006

Una maldición al demonio, de Jack Kerouac

Archivado en: Poesía Oteador rip II — Inma BABiAS @ 9:56
Jack Kerouac (Massachusetts 1.922- 1.969)
Poemas dispersos. Visor Poesía

En http://www.poeticas.com.ar/Biblioteca/Poemas_dispersos/poemasindice.html

también encontraréis  Cómo meditar, que rip selecciono para el foro de inforchat,

y éste, Una maldición al demonio. Son treinta Poemas dispersos <colgados>

 

Una maldición al demonio
 
Lucifer Sansfoi
         Lacayo Sansfoi
 Rito judío Perdieu
         I. B . Perdie
                  Billy Perdy
 
Desenrollaré tus
         intestinos desde Durham
                  a Dover
                  y los enterraré
                  en Clover—
 
Tus salmos te los he 
         grabado
         en los dientes—
 
Tus victorias
desvanecidas—
Estás enjaulado bajo
la falda de una mujer 
         de piedra—
 
Ciega mujer de piedra 
sin intestinos
y sólo con una balanza—
 
Que tus pensamientos y cartas
entre cerveza vayan a 
         una Beth          (tumba, en gaélico) 
 
Que tus filosofías
te broten de la nariz
de nuevo—
 
Que tus secretos
y ensayos sean colgados
         en salas de baile
de puñal
         a puñal
 
Que tu réquiem
final sea con
         martillos—
Que tu secreto
esencial quede enroscado
         a botones de oro
         y agonizando
 
Que tu guía para 32
ciudades europeas
quede cubierta de costras en Isaías
—Que tu barba roja
algo snob desaparezca entre
ruinas de dolmen
de las ediciones 
de Blake—
 
Que tus santos y
consuelos sean arrebatados
—un manual
enrollado en una
         urna—
 
Y tu padre
         y tu madre se manchen
         al pensar en ti
         el inagotable nunca engendrado
                  cosechador de gusanos
—tú yaciendo
allí, tú
reina por un
día, esperando
que las “brumas
del pantano”
se echen sobre ti
 
Que tu dulce belleza
sea descubierta por el Innombrable
en su escondite
 
         sésamo untuoso
sale de ti
de la ausencia
de salida, 
tendón, todo
lo demás-
Temblorosa jerga
cementerio ¡Uuh!
 
         Que el hospital
que te entierre
         sea Baal,
         el enterrador
         Yorrick
y el que te eche la tierra encima
         un mulero—
 
Que tu perfil 
         en otro tiempo
                  como el de la Garbo,
se confunda con la tierra—
anguilas de un
         fiordo
         infernal—
 
Y que tu tímida 
         voz sea
         estrangulada
         por el polvo
                  para siempre.
 
Que las nubes de la 
         promesa de Noé
         se licuen en pena
         sobre ti—
 
Que tiza roja
         sea tu centro
y quedes unido a cuellos
         de cerdos, verracos,
         estafadores y ladrones
         y ardas con
         Stalin, Hitler
         y los demás—
 
Que te muerdas
el labio    para que 
         no puedas
         reunirte con Dios
                  o
         Que me pegue un editor
                  —mén
 
El limosnero,
         su taza no tiene 
         fondo,
ni yo
         un límite.
 
Demonio, vuelve

         a las cavernas bermejas.

 

 

2 octubre, 2006

El vaso de agua de Wallace Stevens

Archivado en: Poesía Oteador rip II — Inma BABiAS @ 14:04
Que el vaso en el calor se fundiría Y que el agua en el frío se volvería hielo,Demuestran que este objeto es tan sólo un estado,

Uno de muchos, entre dos polos.

También lo metafísico posee esos dos polos.

El vaso está en el centro. La luz

Es un león que ha bajado a beber. Allí,

Y en ese estado, el vaso es una charca.

Tiene rojos las garras y los ojos

Cuando la luz desciende a humedecer su quijada espumosa.

Y en el agua se mueve la cizaña arrancada.

Y allí y en otro estado –los reflejos,

La metaphysica, la zona plástica de los poemas,

Estallan en la mente. Pero, gordo Jocundo,

Que no te inquieta el vaso sino el centro.

En el centro de nuestras vidas, este tiempo y día,

Es un estado, primavera entre políticos

Que juegan a las cartas. En un pueblo de indígenas

Uno quisiera descansar. Entre perros y estiércol

Seguiría luchando con las propias ideas.

 

 

Wallace Stevens (Reading, Pennsylvania1879-1955)

 

 La selección de rip en Cuadernillos babianos.
 D
..………………………………..

30 septiembre, 2006

Esto es todo lo que sé y otros poemas de Charles Bukowski

Archivado en: Poesía Oteador rip II — Inma BABiAS @ 16:57
 

Esto es todo lo que sé: los cuervos buscan mi boca,

las venas están aquí enmarañadas,

el mar está hecho de sangre

 

esto es todo lo que sé: las manos extendidas están

     buscando algo,

mis ojos están cerrados, mis oídos están cerrados,

el cielo rechaza mi grito

 

esto es todo lo que sé: los orificios de mi nariz chorrean

     sueños,

los perros saltan sobre nosotros, los locos se ríen,

el reloj cuenta los muertos con su tic-tac

 

esto es todo lo que sé: mis pues sienten dolor aquí,

mis palabras son menos que lirios, mis palabras están

     ahora atascadas:

los cuervos besan mi boca.

Charles Bukowski (1.920-1.994)

De Madrigales de la pensión. Visor Poesía. 2ª edic. 2.002

 

15 septiembre, 2006

Mi máquina y yo, de Michael Strunge

Archivado en: Poesía Oteador rip II — Inma BABiAS @ 18:44

Mi máquina y yo
yo y mi máquina
nosotros
escribimos estas palabras
yo pienso
ella obedece
nosotros
escribimos esta orden
escribe máquina
escribe yo
escribe nosotros
escribe nosotros para un folleto sobre nosotros
mi máquina y yo
escribimos nosotros para un folleto sobre nosotrosdoy gracias para mis adentros
sensiblemente y bajo control
ella escribe gracias allí fuera en el mundo sobre el papel
bajo control y con sentimiento

lee gracias
gracias
allí fuera en el mundo
donde los hombres están en las casas y fuera de las casas
así de sencillo es
tu casa y tú
tú y tu casa
mi máquina y yo

nosotros
ella es mecánica
yo soy orgánico

ella es eléctrica
yo soy eléctrico
puntas de nervios
teclas
botón de contacto
sistema nervioso central

somos eléctricos
somos orgamecánicos
somos mecaorgánicos

mi máquina y yo
ella es mecánica
yo soy automático

nosotros somos semiautomáticos
escribimos automáticamente
un texto mecánico

el texto está muerto
mi máquina susurra
mis oídos zumban
mis palabras son tiros
que viven en un breve chillido por el aire
antes de chocar con las columnas del texto
precisión y orden
en fila está ahora el ejército del texto
para que se ponga en marcha su escrito
invadiendo las conciencias de otros
que ahora están ocupadas

mi máquina y yo
hemos escrito estas palabras
y llenado minutos de sus conciencias
da las gracias
gracias

dentro de mi cabeza
donde las palabras están en el texto y fuera
así de sencillo es
la palabra y el texto
el texto y la palabra
que sólo espera ser inscrita
en un texto
por mi máquina y por mí

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