El próximo sábado en TVE2 el programa No disparen al pianista ofrecerá un especial.
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Palabras que se mojan Versos que nos abrazan. Colectivo Surcos de poesía. Casa de la Provincia. Diputación de Sevilla. Septiembre 2.007
La poesía como grito en la pintura de Benigno Vázquez Leal ante la tragedia del tsunami abre los poemas solidarios de Amalia Bautista, Alexis Díaz, Álvaro García, Aurora Luque, Antonio Rodríguez Almodóvar, Álvaro Salvador, Alberto Santamaría, Benjamín Prado, Bladimir Zamora Céspedes, Chantal Maillard, Carlos Marzal, Carmen Vargas, David Eloy Rodríguez, Felipe Benítez Reyes, Francisco Javier Martínez, Itziar Mínguez Arnáiz, Jesús Aguado, Juan M. Baquero Zurita, Juanjo Barral, José Luis Barrera, Javier Bozalongo, Javier Cano, José María Gómez Valero, Joaquín González Málaga, José Luis González Vera, José Daniel M. Serrallé, Juan Bosco Navarro Grau, Juan Manuel Romero, J. S. Lafuente, José Antonio Sáez, Juan Manuel Suárez Japón, Juan José Téllez, Lola B. Sousa, Luis García Montero, Lola Oliveros, Mario Cuenca Sandoval, Manuel Gahete, Manuel L. Martín, Manuel Moya, María Pilar Gómez, Pedro Padilla, Pilar Sanabria, Pedro Sevilla, Rafael Adolfo Téllez, Uberto Stabile y Vicente Gallego.
Algunos de estos poetas ya habían llegado a BabiaS. Hoy vuelve Pedro José desde Palabras que se Mojan, una edición cuidada y un nuevo tesoro para la biblioteca babiana.
Calma, de Pedro Padilla
SOBREVIVIR es ver perecer.
Ver pasar esos ojos
arrastrados por la corriente.
Como estrellas fugaces,
como lágrimas guillotinadas.
Esos ojos, desorbitados,
reflectantes,
esos ojos que imploraban
aún en el conocimiento de la imposibilidad.
Aferrarse al vacío,
oprimir los párpados
y asistir esa noche
al velatorio de un héroe.
Sobrevivir
es la culpabilidad
de seguir en vida.
Despertar cada mañana,
viéndolos alejarse
como un ejército de ausencias,
silenciosos,
sin reproches.
Sobrevivir
es encomendarse
ciegamente
al tiempo.
Gracias de nuevo, poeta ;)
Relato corto:
…Días, horas, minutos, segundos…y Tomás en Desde Babia 2

Desde Montañas de niebla. Poesía vasca de los años 90. Edición de Jon Kortazar. DVD poesía 2.006
Rikardo Arregui Diaz de Heredia: La luna en cualquier parte –final-
Karlos Linazasoro: Poética http://desdebabia1.wordpress.com/2008/07/23/poetica-de-karlos-linazasoro/
Juanjo Olasagarre: Joxerra Aguirre se prepara para la muerte, Albada
Miren Agur Meabe: Interrogatorio y El código http://desdebabia1.wordpress.com/2008/07/23/interrogatorio-y-el-codigo-de-miren-agur-meabe/
Harkaitz Cano: 12 sardinas viejas para consumo inmediato y Escrito en la nieve –fragmento final-
y Kirmen Uribe: No puedo elegir http://desdebabia1.wordpress.com/2008/07/23/no-puedo-elegir-de-kirmen-uribe/
Qué hermosos el reflejo de esta luna
sobre los tejados en silencio. Dolor escondido.
Aquí, igual que en cualquier lado.
Nada es nuevo. Nada es viejo.
Una muerte olvidada
entre otras mil muertes.
Una sola luna
rota en mil horas,
en mil fotos, en mil miradas.
Piedras vivas de mil colores
nos han agriado el aliento,
igual que en cualquier lado, aquí,
donde el cielo y la tierra han tomado
el – en estas latitudes ciertamente extraño- nombre
de Arrieta.

Rikardo Arregui Diaz de Heredia (Vitoria, 1.958)
Yo sé que la poesía
no cambiará el mundo;
que no ofrecerá fácilmente
un amor de segunda mano;
que apenas si creará en nuestros corazones
el signo más antiguo.
Yo sé que la poesía sólo
Llenará nuestras manos de hojas otoñales.
Pero, ¿cómo podríamos no morir
sin la presencia de sus pupilas en el insomnio
de la negra noche? ¿cómo vivir tantos años,
tantas nevadas granates?

Karlos Linazasoro (Tolosa, 1.962)
Llegará con el alba,
la habitación dejará las distancias de la luz
y se adentrará en las tinieblas minerales;
me iré como en un viaje a destiempo,
el cuerpo encogido por los temblores,
en esa hora en que los objetos no son más que voces…
Y la vida seguirá adelante
como si nadie nunca hubiera muerto./
Tengo el sida. Da espanto
no poder pensar, no ver, no oír.
No ser, y regresar a alguna forma de olvido
como una idea equivocada que no nace.
El armario, la cama, los libros
seguirán aquí para algún
otro. Puede usarlos -le dirán-,
pero los llevará a los traperos de Emaús,
por si acaso, para que pierdan
lo que fue la mugre de una vida,
convencido de que así conjura la repentina
llegada de la sombra cierta. Almoneda de la nada./
Llega el alba. Aquel yo que solo era
Una asamblea de voces se va apagando
al tiempo que palidece la aurora muerta.
No oír, no pensar, no ser
y ser sin remedio alguna forma de olvido.
El estrépito de la lluvia, la nieve,
el espanto, a cántaros, derritiendo todo lo vivido.
Una paz helada, a modo de un frío vacío.
Ya está aquí, ya está aquí. Y como polen
Se posará sobre los muebles el silencio.
Juanjo Olasagarre (Arbizu, 1.963))
Interrogatorio
Dónde están los latidos ebrios
que íbamos a cosechar de toda nuestra euforia.
Dónde el hogar ambulante
que íbamos a construir con madera de naves.
Dónde está la patria nueva
que pensamos decorar con rayas de tigre.
Dónde los paisajes soñados
que conquistaríamos pellizcando al pasado.
Dónde quedó el reloj de nuestro primer lecho.
Dónde perdimos el agua del misterio,
Aquella que servía para bendecir las utopías.
Dónde guardaste la maleta de la imaginación.
Qué hay ahora dentro.
El código
Reivindico otro código:
un código distinto al de la palabra
un idioma no verbal,
un lenguaje imposible de condensar en la memoria,
un decir que desmienta juramentos,
un hablar mudo
sin libro de reclamaciones ni listado de tarifas,
un fluir permanente de mensajes ambiguos,
la expresión de aquello que no se puede expresar.
Miren Agur Meabe (Lekeitio, Bizkaia, 1.962)
12 sardinas viejas para consumo inmediato
Un buen libro de poemas ha de ser
como una caja de pescado./
Nutritiva y fresca, fuente de fósforo y calcio./
O descarga hedionda
que nos impulse a salir huyendo
de ella, presos de pánico,/
una caja de pescado podrido y cabezas calcinadas
de dientes y ojos afilados./
Una de dos./
Y así habría de ser,
Como un buen libro de poemas,/
nuestra vida.
Escrito en la nieve – fragmento final-
He escrito ese poema en la nieve
para que cada uno encuentre su camino,
para que alguien tropiece con él y lo borre,
un poema en la nieve, humilde como éste
que por otra parte nada nuevo dice,
más allá de la quejumbrosa falta de correspondencia,
de la soledad de siempre y de la imposibilidad
de que frío y dolor coincidan en los huecos de las muelas
cuando uno cierra la boca y aprieta
su dentadura imprefecta.

Harkaitz Cano (Lasarte, Guipuzkoa, 1.975)
No puedo elegir
entre el Mar y la Tierra.
Vivo feliz en la línea que las une.
En esta cinta negra que mueve el viento.
En este largo cabello de un gigante desorientado./
Del Mar me gusta sobre todo su corazón de niño grande.
A veces rabioso, a veces capaz de dibujar
paisajes imposibles.
De la Tierra, sus manos./
No puedo elegir
entre el Mar y la Tierra.
Sé que mi lugar es un hilo fino,
pero en el mar me perdería
y en la Tierra me ahogo./
No puedo elegir, me quedo aquí.
Entre olas verdes y montañas azules.
Kirmen Uribe (Ondarroa, Bizkaia, 1.970)
Jacob Lorenzo (Cabra, Córdoba, 1.982)
La gran muralla
Un alfiler espera con paciencia
envuelto en algodón azul y blanco.
Al florecer las ramas del ciruelo
nuestros días dirán su sed y agujas.
No es este bambú el que me inquieta,
ni aquel jarrón antiguo roto en mil
espacios tristes. La magia está dentro
de tus muros sin techos en la lluvia.
Dentro es invierno pero el bronce brilla
en tus ojos. Miel fría.
Un iceberg de porcelana ardiendo.
La soledad
de las flores resbala
seca en el agua.
La primera puerta de Jano, el primer poema de Jacob en el libro, es La gran muralla.
La espalda de Jano. XXVI premio de poesía ciudad de Badajoz. Algaida poesía 2008
……………………………………..
Paludismo
Un pantano en mi mano
Más mosquitos, ahora
en las aguas estancadas
de mis poemas.
Sufro paludismo e las manos.
Mis dedos tienen mala cara.
Jirones de palabras
de un lenguaje olvidado.
Palabras solas.
Algas que transportan
enfermedad y silencio.
GO-TE-O
Una explicación en el poema.
A la soledad,
a la muerte,
al amor.
Se busca el poema
- incluso-
a él mismo,
dentro de sí.
Sin lucir conceptos,
atravesándolos.
Al borde un acantilado
de Venus escondidas,
que línea a línea,
despedida a despedida
c
a
e
n
desnudas,
hasta juntar el mar
con el goteo banal,
del horizonte de un ciego,
el horizonte del último verso,
éste,
el inacabado…
Paludismo y goteo son dos poemas del libro Las hojas del laberinto. Nueva Espasa 2.004
Tema Silver is the New Black. Blog de WordPress.com.