Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol.
En esa situación cómo negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.
Oh cuidar lo fugaz bajo el sol…
El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil
Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.
No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.
Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,
a cumplir con la vida:
Yo soy el guardián del hielo.
En Cosas del cuerpo. —————————————————————Este poema dio nombre después a la antología El guardián del hielo.
He llegado al poeta peruano José Watanabe (1946) cuando acaba de morir, con el poema que incluye Gary Daher Canedo en su reseña (1)
Más poemas suyos de El Huso de la Palabra, Historia natural, Cosas del cuerpo en http://www.educared.edu.pe/estudiantes/literatura/
De Álbum de familia y Habitó entre nosotros http://watanabe.pe.tripod.com/poemas2.html (1) La sed y la herida http://sedyherida.blogspot.com _Los poemas de Gary Daher en http://garydaher.com/poesia.html _
me encanta el poema, de verdad….¡¡¡cuánta información!!!!
Comentario por María A. — 3 mayo, 2007 @ 17:49