Poemas en negrilla y oteadores en fuga

30 agosto, 2006

Poemas de El iris salvaje, y Crepúsculo de Septiembre, de Louise Glück

Archivado en: Poesía Oteador rip II — Inma BABiAS @ 11:26

Engaño. Mentira. Embellecimientos que llamamos

hipótesis.

Demasiados caminos, demasiadas versiones.

Demasiados caminos, ningún sendero.

Louise Glück (Nueva York, 1943) El iris salvaje. Pre-Textos

                                

                                                         rip dejó en el foro de poesía varios, como Crepúsculo de Septiembre:

Estoy cansado de vosotros, caos
del mundo viviente.
Sólo yo puedo extenderme
por tanto tiempo en algo vivo.

Convoqué vuestra existencia,
al abrir mi boca, al levantar
mi meñique, el brillo

azul del áster
silvestre, la flor
del lirio, inmensa,
con venas doradas,

venís y os vais, con el tiempo
he olvidado vuestros nombres.

Venís y os vais, cada uno
maltrecho de algún modo,
de algún modo comprometido: valéis
lo que vale una vida, no más que eso.

Fui yo quien os juntó;
puedo ahora desecharos
como un borrador que se tira,
un ejercicio.

Porque he terminado con vosotros, visiones
del más profundo dolor.  

Fui yo quien os juntó,
puedo prescindir de vosotros.
 

 

27 agosto, 2006

Poemas de amor de Marichiko, de Kenneth Rexroth

Archivado en: Poesía Oteador rip II — Inma BABiAS @ 16:10

Kenneth Rexroth. Indiana1.905- California 1.982

 Los Poemas de amor de Marichiko, además de por su “tono” oriental – después él mismo los tradujo-reescribió del inglés al japonés- , y ya desde la dedicatoria con la que Kennet abre el libro:

                                                                             “Para Kenneth Rexroth, Marichiko

                                                                              Para Marikicho, Kenneth Rexroth”

son una novedosa inmersión en la voz de una mujer, de la diosa Marishi-ten protectora de prostitutas, parturientas y amantes, de Marichiko, su poeta inventada y a la que atribuyó los poemas de amor.

 Los fragmentos que dejo abajo vienen de Pablo Boullosa. A Kenneth llegué de nuevo desde el poema Confusíón que rip ha puso en el foro.

     

II  

Si pensara que es posible salir

Y llegar hasta ti

Diez mil millas se me harían como una milla.

Pero los dos vivimos en la misma ciudad

Y no me atrevo a verte

Y una milla es más larga que un millón de millas.

 VII

 Hacer el amor contigo

Es como beber agua de mar.

Mientras más bebo

Más sedienta me pongo,

Hasta que nada puede saciar mi sed

Sino beberme todo el océano.

 IX

 Me despiertas,

Apartas mis muslos, y me besas.

Te regalo el rocío

De la primera mañana del mundo.

  XV

 Porque sueño

Contigo cada noche,

Mis días de soledad

Son sólo sueño.

 XXXIV

 Cada mañana

Me despierto sola,

Soñando que mi brazo

Es tu dulce carne

Presionando mis labios.

 XLIV

 El desorden de mi pelo

Se debe a mi almohada insomne y solitaria.

Mis ojos hundidos y mi rostro demacrado

Son tu culpa.

Más poemas de la selección de rip en Cuadernillos babianos

24 agosto, 2006

Ladrones de miel, de María Antonia Ricas Peces

Archivado en: Poemas en negrilla II — Inma BABiAS @ 17:22

              

 < Son los que se dejan tocar por lo divino>

                                              R. Calasso

 

Con aquellos que vieron lo invisible

y ya nada les basta y se acostumbran

a regresar, apenas simulando

que viven de este lado,

discretamente extraños, asomándose

al saludo de abril en las ventanas

sin parecer cansados, misteriosos,

y de cualquier región que conocemos

su entonación cortés,

 

con aquellos que vieron lo invisible

y saben ocultarse en ademanes

diligentes de lunes,

festivos en bautizos,

dolidos en atrezzos funerarios,

enojados lo justo con noticias

que llegan desde Lima,

 

con aquellos que vieron lo invisible

y enmascaran de ritos amistosos

su mirada

para no calcinar lo que les queda,

 

con aquellos que prefieren pasar

inadvertidos

vivo de la incisión que abrieron en las vacas

bebedores nocturnos,

del modo de cazar de los caimanes,

del cortejo nupcial de las arañas.

  

 

Porque volver del lado donde se ama

morir y convertirse

en el idolatrado

tejido sin retorno del amor,

es vivir intentando

pasar inadvertido,

imitando la vida más prudente

y haciendo que se duerme por las noches.

 

 [ Idolatrías fue publicado por la Editora Regional de Murcia, en 1.997]

 

Hay más poemas de Marian en Desde Babia y en su página web http://www.mariantoniaricas.com/

 

20 agosto, 2006

Los dormidos, de Vicente Aleixandre

Archivado en: Poemas en negrilla II — Inma BABiAS @ 9:10

 

 

Qué voz entre los pájaros de esta noche de ensueño

Dulcemente modula los nombres en el aire?

¡Despertad! Una luna redonda gime o canta

Entre velos, sin sombra, sin destino, invocándoos.

Un cielo herido a luces a hachazos, llueve el oro

Sin estrellas, con sangre, que en un torso resbala:

Revelador envío de un destino llamando

A los dormidos siempre bajo los cielos vividos.

 

¡Despertad! Es el mundo, es su música. ¡Oídla!

La tierra vuela alerta, embriagada de visos,

De deseos, desnuda, sin túnica, radiante,

bacante en los espacios que un seno nuestra hermoso,

azulado de venas, de brillos, de turgencia.

 

¡Mirad! ¿No veis un muslo deslumbrador que avanza?

¿Un bulto victorioso, un ropaje estrellado

que retrasadamente revuela, cruje, azota

los siderales vientos azules, empapados?

 

¿No sentís en la noche un clamor? ¡Ah dormidos,

sordos sois a los cánticos! Dulces copas se alzan:

¿Oh estrellas mías, vino celeste, dadme toda

vuestra locura, dadme vuestros bordes lucientes!

 

Mis labios saben siempre sorberos, mi garganta

se enciende de sapiencia, mis ojos brillan dulces.

Toda la noche en mí destellando, ilumina

vuestro sueño, oh dormidos, oh muertos, oh acabados.

 

Pero no; muertamente callados, como lunas

de piedra, en tierra, sordos permanecéis, sin tumba.

Una noche de velos, de plumas, de miradas,

vuela por los espacios llevándoos, insepultos.

De Sombra del Paraíso (1.939-1.943)

                                            En ediciones Losada, Castalia y Alianza Editorial-Antología-.

 [Los Dormidos es uno de los poemas recomendados por la poeta Carmen González Nieto. La tierra y El aire – abajo- son también de Sombra del Paraíso y proceden de: http://sapiens.ya.com/narci3012/vicent.htm ]

17 agosto, 2006

Volar es para pájaros, de Hilario Camacho

Archivado en: Poemas en negrilla II — Inma BABiAS @ 18:36

Hace tiempo era un niño buen cazador de nubes
y es que al cielo subía por sumas de escaleras
trepando por la hierba de luz del arco iris
o por los hilos de sol de mis cometas.

Ahora quiero volar, y sé que antes del silencio,
antes del bien y el mal, del cruel y del tirano
pasaba por el mundo sobre ángeles y cosas
un hombre libre con alas en las manos.

Ahora vuelvo a volar. Tengo unas alas blancas
con que abrazar el aire, romper el horizonte,
llegar hasta ciudades lejanas como sueños
y enseñarles a todos que es posible la vida.

Suben a mi ventana gritos alucinados,
chirridos de sirena arañándome entero
y voces de "estás loco, volar es para pájaros".
Pero extiendo mis alas, miro hacia el cielo y salto,
miro hacia el suelo y caigo.

Hilario Camacho escribió está canción en 1.975.

[ En http://www.hilariocamacho.com/discografia/entrada.htm puedes escuchar algunas de sus canciones] 

Hoy has volado. Adiós, Hilario, hasta siempre

 

Tratado de la desesperación: los peces, de José Emilio Pacheco

Archivado en: Poemas en negrilla II — Inma BABiAS @ 9:18
Siempre medita el agua del acuario
Piensa en el pez salobre y en su vuelo
reptante
                    breves alas de silencio
El entrañado en penetrables líquidos
pasadizos de azoque
                              en donde hiende
su sentencia de tigre
                              su condena
a claridad perpetua
                              o ironía
de manantiales muertos tras dormidas
corrientes de otra luz
                              Claridad inmóvil
aguas eternamente traicionadas
o cercenado río sin cólera
que al pensar sólo piensa en el que piensa
cómo hundirse en el aire
                              en sus voraces
arenales de asfixia
                              Ir hasta el fondo
del invisible oleaje que rodea
su neutral soledad
                              por todas partes
 
 

                                                                                                José Emilio Pacheco

                                                                                                                  Méjico, 1.939

 

13 agosto, 2006

Soy así. Otra mejor os deseo -fragmento-, de Concha González-Nieto Delgado

Archivado en: Poemas en negrilla II — Inma BABiAS @ 17:39
Apenas entiendo el paso lineal de las orugas

su uniforme fragilidad

su bárbaro ascenso por cada rama.

Ese inquieto silencio esos ojos imprecisos.

Intuyo su camino cada atardecer

unas detrás de las otras.

No gritan

no levantan la vista

no azotan al tiempo.

Se dejan llevar por el cuello de los árboles

a la espera de un nuevo e inalcanzable

límite.

La vida en la piel es frágil

como un diluvio de orugas.

En  Soy así. Otra mejor os deseo, poemario finalista en el  VII Premio de Poesía Guadalmesí 2.005

de Concha González-Nieto Delgado. Publicado en la colección Guadalmasí.

Una parte de la poesía de Concha la podéis encontrar en:

Espéculo nº33  

Letralia nº 108 2.004   

Café Berlín  

El final y Siete poemas, de Mark Strand

Archivado en: Poesía Oteador rip — Inma BABiAS @ 9:33

 

El final

 

Mientras zarpa la nave y observa el muelle
ningún hombre conoce la canción que cantará al final
ni lo que pasará cuando esté atrapado, inmóvil, entre los rugidos
del océano sin posibilidad o esperanza de retorno, allá al final. Cuando no haya más tiempo para podar las rosas
o acariciar el gato, y el crepúsculo que enciende el césped
y la luna llena que lo refresca no existan,
ningún hombre sabrá cómo reemplazarlos.
 Mark Strand. Canadá, 1.934-

Cuando el peso del pasado se apoye en la nada
y el firmamento sea apenas una luz en el recuerdo
y las historias de cirrus y cúmulus lleguen a su término
y las aves permanezcan suspendidas en su vuelo,
ningún hombre sabe lo que le espera, o la canción que cantará
cuando la nave donde viaja entre a lo oscuro, allá al final.    
                                                                                               

                                                   Siete poemas

1   En el filo                                      2  Una cicatriz recuerda la herida.
     de la noche corpórea                         La herida recuerda el dolor.
     diez lunas suben.                               Una vez más estás llorando.

3   Cuando marchamos en el sol
     son nuestras sombras como barcas de silencio.

4   Mi cuerpo se tiende                 5   La roca es placer
     y escucho mi propia voz                 y se abre
     tendida a mi costado.                   y entramos en ella

                                                       como entramos en nosotros mismos
                                                       cada noche. 
    
 6   Cuando hablo a la ventana        7   Tengo una llave
     digo que todo                               abro la puerta y camino dentro.
     es todo.                                      Está oscuro y camino dentro.

                                                      Está más oscuro y camino dentro.

La llegada de la luz, en     http://desdebabia1.wordpress.com/2007/01/05/de-strand-a-strand-y-poesia-oteador-rip-iii/

Y más en los Cuadernillos babianos

11 agosto, 2006

Remordimientos en traje de noche, de José Luis Piquero

Archivado en: Poesía Oteador rip — Inma BABiAS @ 8:32

¿Qué estoy haciendo aquí, qué hacemos todos

copa en mano, apurando el indolente

pitillo de la fiesta, tan tranquilos

y pasándolo bien, como si nada

sucediese en el mundo, como si

tuviésemos derecho y fuese lógico?

Hagamos una pausa. Considero

las desdichas del prójimo: una guerra

remota, la sequía en las regiones

del hemisferio sur, o una explosión

en una calle atónita, rompiendo

en mil pedazos cuerpos como el mío.

Cosas que causan víctimas, monstruosos

terremotos, miseria. Y no obstante,

¿acáso es justo que la indiferencia

sea cifra de culpabilidad?

Sabemos que convierte en inocente

a la víctima: haber sido la víctima,

estar allí en el momento indicado,

naciendo, paseando, siendo uno,

como si no existiese una inocencia

original, sino sólo complejos

resortes del azar que repartiesen

inocencias terribles.

Es así

que el condenado a muerte inspira alguna

simpatía. Nos consta que, a su vez,

es víctima, instrumento de un designio

inescrutable, brazo de otros móviles.

Y sobre todo, aquel a quien mató,

qué fue sino uno más, otro culpable

que cualquier circunstancia expuso un día

a mortal inocencia.

Por lo tanto

la indefensión redime, y al fin somos

cada uno de nosotros potenciales

víctimas y posibles inocentes,

y ser culpables sólo es un estado

de probabilidad, como una espera.

Y estamos aquí solos, con la carga

de la culpable y frágil salvedad,

sabiendo que pudimos ser los otros,

nacer allí, pasar en ese instante,

pero siendo nosotros y aliviados

y pasándolo bien, que es lo más lógico.

Empuñando la copa y el pitillo

como imposible escudo contra el miedo.

En Monstruos perfectos ( 1. 997)

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 Ver en los cuadernillos babianos más poemas 
Ver Eva Vaz y José Luis Piquero, dos poemas de 69

8 agosto, 2006

Poética/ Fata Morgana _María Negroni_

Archivado en: Poemas en negrilla II — Inma BABiAS @ 0:01

 

 

La belleza, escribió Georges Steiner, es la ruptura de la regla. En efecto, el poema desarma, trae la palabra afuera de la convención, incluso de la convención del propio poema. En el poema, la palabra busca la sombra de sí, el espejo en el cual no verse, a fin de permitir la caza de lo imponderable, ese vacío (lleno de nada) que se alcanza, a veces, por el esfuerzo del fracaso. La palabra poética sería, así, un puente entre ningún lado y ningún lado. Una consternación. Un atajo para ir, de lo que todavía no ha sido a lo que, tal vez, nunca será. De este modo, y no de otro, el poema habla del dolor y re-conoce, en ese mismo gesto, una suerte de alegría, para la cual aún no existe un nombre.

La poesía es una epistemología del no saber.                            María Negroni.   Julio 2.006

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Fata Morgana

Venecia completamente hundida. Sólo se ven los duomos, estatuas sobre
los duomos, el cobre de algún campanil. En la tarde, el agua tiene el
color de los espejos falsos. Melancolía en gris, duelo a la deriva. Pasa
un zapato de charol negro, enorme, de taco altísimo. Féretros envueltos
en terciopelo rojo se mecen en el agua, como góndolas. Pienso; Estoy
a salvo. El cementerio es esta isla amurallada. No hay nadie más que yo,
e hileras de camisas con corbata (siempre en tono gris), manos que
salen de la tierra, si uno levanta una de esas manos, aparece una mujer
en vestido de otra época, al instante se desvanece, su expresión no es
infeliz.. (Siguen los ataúdes, siguen los espejos bajo la tarde en vilo.)
Una bufanda azul se agita sobre una cruz, una fecha improbable sobre
un muro. Entonces aparece el ángel con una pluma en la mano y dice:
—Ahora, cierra los ojos y vuelve a perder el sitio de tu extravío.

 

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